El arte de la cerrajería

11 diciembre, 2015 0 Por admin

cerrajerocerrajerosfamiliar572x230Esta es una anécdota que me sucedió hace ya unos años y de la que me río mucho siempre que la recuerdo, aunque cuando me sucedió en su momento no tenía ni pizca de gracia.

Todo sucedió un mes de noviembre. Aquel día 1 de hace ya seis años mi mujer y yo estábamos a punto de ser padres por primera vez. Recuerdo que aquel día amaneció sin mayor problema pues era festivo, y además teníamos previsto recibir a unos familiares que tenía que ir a buscar personalmente a la estación de tren. Cuando el día estaba a la mitad recibí una llamada urgente de mi trabajo y uve que acudir a resolver un problema porque, a pesar de que era fiesta, tenía que atender las urgencias y sin más remedio me tuve que ir.

Justo cuando estaba resolviendo el problema de mi trabajo, que no era moco de pavo porque tenía que resolver una incidencia técnica grave de la cual dependían muchos clientes, me suena de nuevo el teléfono: Era mi mujer. Se había puesto de parto y yo estaba a más de 100km en medio de un problemon que no podía dejar sin arreglar. …Mantuve la calma y le dije a mi señora que se fuera al hospital con alguien que la pudiera acompañar, que yo iría cagando leches en cuanto terminara. Dicho y hecho. Terminé un par de horas más tarde y salí a toda velocidad hacia Sant Just Desvern entre las llamadas de mi mujer desesperada porque la cosa iba rápida de narices y veía que no llegaba a tiempo… Además me dijo que me pasara por casa a recoger la maleta del bebe que se había dejado con las prisas.

En cuanto llegué a casa…¡maldición!. me había dejado las llaves a 100 km en la empresa donde fui a trabajar de urgencia!! ¿Y qué hago yo entonces?. Después de acordarme de todos mis antepasados pensé que la mejor opción era buscar “cerrajería barcelona en un buscador y dí con una empresa que me abrió la puerta en menos de 10 segundos. Me cobraron una tarifa muy razonable y por fin salí pitando al hospital. Llegué a tiempo y a los 20 minutos de llegar ya era Padre. Si no hubiera sido por la rapidez y profesionalidad de aquella empresa de cerrajería me hubiera perdido una de las experiencias más bonitas que puede vivir una persona.